Su opinión de ¿la última temporada?


Pablo Otero. Director de petancaleon.com

¿DECEPCIÓN O NUESTRO LUGAR?


El Baloncesto León ha terminado esta temporada fuera de los playoffs de ascenso a la ACB por primera vez en toda su historia. Los problemas a lo largo del año han sido muchos, lesión de los dos bases, incorporación tardía de los americanos, retrasos muy acusados en las nóminas y un juego que ha sido muy irregular, y ha ido desde partidos en los que los discípulos de Javi de Grado han bordado este deporte, hasta aquellos en los que un equipo de liga escolar de nuestra querida ciudad lo hubiera hecho mejor.

Por parte de la plantilla, ha habido sorpresas de todo tipo. Mario Díez, incorporado en principio como un hombre de segunda fila, ha dado un paso al frente, y se ha convertido en un jugador muy importante; por contra, JT Durley, que comenzó con unos números en ataque espectaculares fue diluyéndose como un azucarillo. También deberíamos mencionar en el aspecto negativo a Franco Rocchia, muy irregular debido a las lesiones; otros como Manny Quezada se han consolidado como estrellas de la Liga LEB.

Sin embargo, y desgraciadamente, lo peor es el aspecto económico, el Ayuntamiento, que arrastra un deuda de dos años con el club está haciendo temblar la estabilidad de la entidad, y todo parece indicar que los jugadores ejecutaran el aval depositado en la federación, lo que podría ser la muerte de nuestro Baloncesto León. La pregunta es, ¿dejaría la concejalía de deportes morir una de las instituciones deportivas más importantes de León? La respuesta, esperemos que negativa, la conoceremos este verano.

Ángel Álvarez. Radio Oviedo

QUE EN SEPTIEMBRE SIGA LA FIESTA DEL BASKET EN LEÓN


Se acabaron los milagros. Tras diez participaciones en la liga LEB, donde el Baloncesto León, siempre había logrado clasificarse para los play offs por el ascenso a la liga ACB, en su undécima participación, los de Javi de Grado no pudieron mantener ese status que le permitía ser el único equipo en lograr dicha hazaña todos los años.

A simple vista parece un fracaso rotundo para un equipo leonés, acostumbrado a codearse siempre con los gallitos de la categoría, pero la economía de guerra con la que lleva luchando la entidad durante las últimas temporadas, hacía que tarde o temprano, esto podía suceder. Joaquín Rodríguez tuvo que montar una plantilla con 2 americanos novatos en la liga; un Durley que se mostró tremendamente irregular y un Mortellaro tan cumplidor como limitado, a ello se unió que el argentino Franco Rocchia, jugó toda la temporada con el hombro maltrecho, con lo que sus prestaciones disminuyeron notablemente y que el capitán y timonel del equipo, Juanjo Bernabé, se perdió por una lesión gran parte de la segunda vuelta, mismo camino que siguió el segundo base, el berciano Jorge Calvo, con lo que el equipo tuvo que jugar muchas jornadas sin bases.

Con todos estos condicionantes, conseguir mantenerse toda la temporada lejos de los puestos de peligro, hacen que haya que calificarla como más que aceptable, aunque en determinados partidos el equipo pudo y debió de hacer algo más, lo que le hubiera permitido sumar algún triunfo más.

Pero el partido más importante comenzará en las próximas semanas cuando los propietarios del club (Ayuntamiento) se reúnan con Joaquín Rodríguez para tratar de salvar a una entidad con más de 3 décadas de historia. Una entidad que ha sido un referente del deporte leonés, en una ciudad con clara tradición baloncestística y donde a nadie le entra en la cabeza que se quede sin baloncesto.

A partir de ahora tanto el ayuntamiento de León, como el resto de instituciones, patrocinadores, empresas, hosteleros, medios de comunicación y aficionados, debemos implicarnos y arrimar el hombro, para que entre todos logremos salvar a este histórico club, si de verdad queremos seguir contando con un equipo de baloncesto en la ciudad. No será una tarea sencilla, más bien tremendamente complicada, pero el partido más duro y complicado, lo tenemos que sacar adelante, la supervivencia está en juego y en septiembre se tienen que volver a encender las luces del teatro de los sueños.